Isa Luna Bellido

Hace casi un mes y medio que Leoni me volvió a salvar la vida. Esta vez no tan literalmente, pero casi. En agosto Ananda se trago sin que nos demos cuenta un pedazo de esponja de esas pelotas relajantes. Al principio no parecía tener nada malo, pero pasó el tiempo y empezó a tener problemas para digerir y para dormir. Le saque exámenes de parásitos y la lleve a un pediatra que me dijo que no tenía nada, que quizá era una infección urinaria. Siguió bajando de peso y su piel empezó a volverse amarilla. Nadie encontraba que tenia, hasta que Leoni vino a mi casa y a través de métodos más sabios encontró que ananda tenía pegado algo en el estomago, inclusive sabía que era redondo. Teníamos dos opciones darle aceite de ricino o hacerle una endoscopia. En la noche ananda vomitaba, no podía comer y no dormía.
Decidimos que tenía que ir a Lima con ella en el primer vuelo. Salí del aeropuerto directo a la clínica peruano japonesa, donde le volvieron a tomar radiografías y fue vista por dos médicos que no desprestigiare escribiendo sus nombres, pero ambos me trataron como si fuese una loca, y después de una cuenta de 500 soles me enviaron a casa. Pasaron tres días más de exámenes que yo misma pedí, hasta que uno de ellos arrojo que tenía una fuerte inflamación en el estomago, supe en ese momento que si se había tragado algo. Los doctores no me creyeron así que llame a Leoni y nos arriesgamos por el aceite ricino. Al cabo de casi 20 horas Ananda boto el plástico, de mas o menos 3 centímetros. Esa misma noche comió, cambio de color y durmió. Esa día Leoni me volvió a salvar la vida.
GRACIAS

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