Karla

Mi nombre es Karla, mi esposo y yo tenemos dos niños, Naiara de casi dos años y Adriá de dos meses. Naiara nació en el hospital de la ciudad, en Cusco, y Adriá nació en la casa de luz, con Leonie.

Yo quiero dar testimonio de mis dos partos, me gusta hacer la comparación para hacer ver la enorme diferencia que hay entre uno y otro aunque los dos niños hayan salido por el mismo lugar y estén ahora bien.

Mi Parto I

Cuando Marc y yo decidimos ser padres nos invadió un enorme miedo sobre donde daría a luz y aunque aún era pronto buscábamos una solución alternativa al parto “convencional” en el hospital, clínica, etc. Uso las comillas, por que lo verdaderamente convencional se ha vuelto ahora alternativo.

Alrededor de los 4 meses de gestación nos enteramos por una hermana de mi madre que Leonie asistía partos naturales en el valle sagrado, Bien!! Porque estábamos a punto de mudarnos por ahí. Fuimos con Leonie, la primera cita siempre es la más difícil, muchas preguntas, mucho destape de intimidad, pero por el contrario Marc y yo nos sentimos como en casa, como cuando hablas con un viejo amigo que quiere saber todo de ti porque hace tiempo que no te ve, algo así como ponerse al día.

Definitivamente Con Leonie era la voz ¡! .

El parto es como la cereza encima de la nata, todo empieza con las consultas. Cuando vas al hospital a que te vea el ginecólogo y la obstetra, las cosas son superficiales, a todas nos tratan igual, te pesan te miden, te toman la presión, bla, bla, bla… las revisiones mensuales te van cocinando hacia el parto, yo me preparé para el parto con Leo 5 mes, pero lamentablemente por cosas del destino no pude ser asistida por ella, la cereza se convirtió en una mora muy negra. Así, en un momento me vi echada en el cuartucho de emergencias del hospital Antonio Lorena, un lugar más lúgubre que el panteón, dijeron muchas cosas, entre ellas que debían hacerme cesárea, porque mi bebé ya no tenía agua, nada podía ser peor, tenía la presión por las nubes y eso definitivamente era malo. Esa noche del 5 de setiembre dormí en el hospital, Marc afuera cuidándome de lejos porque no lo podía ver, encima aislada como si hubiera hecho algo malo. Solo me encomendé a Dios en un plegaria de resignación, me abandonaba a sus brazos y dejaba las riendas de mi embarazo en manos de enfermeras torpes, practicantes con malas calificaciones en colocar el suero, hasta un ciego hubiera podido encontrar mis venas, esa mujer me las agujereo y me dejo el brazo lleno de suero y azul. No hubo cesárea mi presión se normalizó y tuve que pujar y aunque yo quería hacerlo de la forma más natural, nadie me hoyó y sin preguntarme nada cuando me hicieron el primer tacto de la mañana me introdujeron un químico conductor para acelerar las contracciones.
Las obstetrices, ginecólogos y demás, viven una realidad paralela, donde las mujeres parturientas somos vacas a punto de reventar, mi amiga que es zootecnista trata mejor a sus animales de granja.

Me condujeron el parto con químicos, me cortaron y suturaron la episiotomía como cuando yo suturo las medias de mi marido (desastrosa) y después de que jalaron la cabeza de mi Naiara y le dejaron el entrecejo morado, hasta ahora las dos conservamos marcas, heridas de guerra las llamo yo, me dijeron que actué con flojera en el parto. What????

Naiara nació y no pude verla, ni siquiera unos segunditos para decirle “ Hola frejol, yo soy tu mamá, te acuerdas? Espero que tanto ajetreo no te haya hecho olvidar, te espero afuera mientras te cambian y limpian, te daré lechecita y te abrigaré para que no sientas el cambio de clima, etc, etc “

La trajeron después de tres horas a comer, la pobre estaba viendo doble de hambre, lactó y lactó y lactó hasta quedarse satisfecha y luego durmió toda la noche sin despertar, con una sonrisa en la cara increíble…La leche lo cura todo ¡!

Este es el testimonio de una gestación que empieza bien y termina mal en manos irresponsables, pero que con mucho coraje de mi parte para no dejarme maltratar del todo tiene un final feliz: Naiara en mis brazos, por lo demás, solo debo agradecer a una practicante de obstetricia que se dignó a mirarme, cubrirme y darme unos masajitos en la espalda, los demás no se merecen mi respeto, ni mi amargura, solo les deseo lo que yo pasé, no los cortes ni pujar contra la naturaleza: echada, sino la angustia, la tristeza y la soledad en un momento tan importante de mi vida.

Mi parto II

Y así rápidamente decidimos tener al segundo bebé y aunque nuestra situación económica no era la mejor, no queríamos esperar a ser ricos para darle un hermano a Naiara, además cada día que pasa estamos más viejetes y las posibilidades de ser ricos se agotan no? Y así sin más excusas es que Adriá ganó la carrera loca de cabezones.

Leonie me asistió desde el séptimo mes, esta vez también se me retrasó el parto como en Naiara que se retrasó diez días, en Adriá casi casi llego al año de embarazo. Hasta que empezaron las primeras contracciones que me hacían cruzar las piernas mientras caminaba como loca para poder parir naturalmente, sino leonie tendría que inducirme, claro que con métodos naturales.

Llegué a casa de Leo a eso de las siete de la noche, con Marc, Naiara y mi suegra, que vino desde Barcelona para ayudarme con Naia y para presenciar el parto, esto le hacía mucha ilusión, obviamente llegó con muchos días de anticipación, a la fecha aproximada.

Leonie nos recibió con carita de cansada pero muy expectante y cuando me preguntó cómo vamos yo no supe que decirle, no sé porque siempre digo bien a todo y luego me quejo con cara de ñu. Nos instalamos en la Casa de Luz, que waooo ¡!! Qué bonito lugar, tan cómodo, con chimenea, baño, cocina, una salita de descanso y la cama: King size ¡!! Señores ahora si estamos hablando en serio ¡!!!

Leonie me dejo para que me acomodara, yo sentía cada vez más dolor y me acongojaba tener que ver a Naiara, nerviosa dando vueltas como pollo sin cabeza y a mi suegra también nerviosa e incómoda observándome mientras yo me iba transformando en el increíble hulk.

Leonie al ver y percibir esta situación propuso sacar a mi suegra y a Naiara de ahí de inmediato, me costó acceder, pero al final le pedí que les acogiera en su casa, para yo poder gritar a mi gusto.

Ya habían transcurrido casi tres horas, hasta que se fueron y me quedé con Marc, Leonie y su asistenta Morgan, una de las personas más dulces que ha dado la tierra.

Yo colgada de un columpio para embarazadas (no sé cómo describir a esa maravillosa tela colgada del techo que me sirvió de apoyo cuando las contracciones se hacían más caprichosas) tratando de aguantar el dolor a lo macho.

Leonie se acerca a mí y con la suavidad de una pluma me pide que respire de una forma que me ayudara a liberar el dolor. Acompañado de un masaje en la espalda que casi me duerme.

Marc según lo que Leonie decía, hizo lo mismo, nunca pensé que mi esposo fuera a ser casi casi como un hada, no es que no confíe en su suavidad o sensibilidad, pensé que estaría más nervioso, paralizado al verme chillar. Pero no, se comportó a la altura y ni un momento desde que me empezaron las contracciones de verdad, me soltó, él y Morgan me ayudaban a caminar, de un extremo a otro de la habiatción, y Leonie me iba sugiriendo que hacer, como dejarme caer de cuclillas cuando viniese la contracción, esto aliviaba mucho el dolor y cada vez sentía más encajada la cabecita.

Pasaban los minutos y me parecía una eternidad, de rato en rato miraba a Leonie y el miedo
se disipaba, ella sentada comiéndose una banana, hasta me preguntó si quería, estaba tan calmada, tan en paz, tan al tanto de todo…en fin, no me comí la banana, pero si acepté con gusto las vaporizaciones, yo me sentaba en la sillita enana hueca y ellas por debajo metían una ollita con agua y hierbas, glorioso vapor que acariciaba mi adolorido trasero.

No sé cómo me di cuenta que lo que tenía que hacer no lo estaba haciendo bien, yo hasta ese momento solo toreaba las contracciones, estaba dejando que estas me asusten mucho, cuando vi en realidad lo que tenía que hacer: yo tenía que dar a luz ¡!! Tenía que sacar a ese pequeño varoncito desde adentro de mis entrañas.

Leonie me iba dando pautas para que me sintiera más cómoda y pudiera dilatar ya los últimos centímetros, yo me dormía sentía tanto cansancio y tanto dolor a la vez que aprovechaba los momentos sin contracciones para dar una cabeceada, igual Marc.

Lo último que pasó fue que Leonie me sugirió ponerme Dog style, de rodillas y recibir así la siguiente contracción, miré a Marc y con ojos exhaustos me dijo: ya karli de una aquí hazlo, eso además del dolor extremo que sentí me ayudaron a pujar con lágrimas y gritos la cabecita, salió salió uhhh , Leonie miraba con su espejito y linterna de cabeza, porque en la casa de luz, no te prenden los fluorescentes no, sino al calor de la chimenea y a la luz tenue de las velas es que traes al mundo a tu bebé, sentí la cabeza afuera, pregunté: ya está?, Leoni: falta el cuerpo. Yo: qué hago? Lenie: puja… así como la más relajada charla viendo un sunset, así en un último esfuerzo salió mi bebe, con calma, con el cordón envuelto en cuello y pies,
que con una destreza insólita, leonie desenvolvió, casi ni vi sus manos, le saco los líquidos, lo abrigo y me lo dio, así calentito, mojadito, con ganas de comer. Marc cortó el cordón y Adriá era oficialmente un individuo, respirando por sí mismo, luchando por vivir, sin haber sido maltratado, ni rasguñado por nadie.

Luego de todos acomodarnos, Leonie me reviso para ver si estaba desgarrada y oh alegría ¡ ni un solo rasguño todo intacto…

Lo que viene a continuación es solo alegría. Marc y yo hasta hoy 22 de julio dos meses después de que haya ocurrido el parto, seguimos alucinados, por varias cosas que pasaron esa noche:

el conocimiento incomparable de una mujer que se hizo sola, el poder del instinto, la sabiduría del cuerpo y si se dan cuenta de tantas diferencias entre uno y otro parto, piensen porque dramatizar algo tan natural? Porque convertirlo en un trauma?

Dios me bendijo, dándome la oportunidad de ser protagonista de mi propio parto y me amó más cuando puso en mi camino a Leonie, quien me regaló esta experiencia, jamás tendré suficiente para agradecerle lo bonito que ha sido dar a luz en sus manos.

A las mujeres que como yo, buscan lo mejor para sus hijos y para ellas, les pido que se amen, que se traten con dignidad, que informarse no cuesta nada, siempre hay más opciones alternativas, Leonie para mí fue y es la mejor.

Yo, ahora sé quién soy, sé de lo que soy capaz, mi parto me hizo ver la mujer fuerte que hay en mí.

Mi nombre es Karla, mi esposo y yo tenemos dos niños, Naiara de casi dos años y Adriá de dos
meses. Naiara nació en el hospital de la ciudad, en Cusco, y Adriá nació en la casa de luz, con Leonie.

Yo quiero dar testimonio de mis dos partos, me gusta hacer la comparación para hacer ver la enorme diferencia que hay entre uno y otro aunque los dos niños hayan salido por el mismo lugar y estén ahora bien.

Gaston Casapia

Hace un año a las 7:44 pm nació mi hijo Gaetano Zaid. Como regalo a él, les escribo estas líneas…. Los días previos a su nacimiento fueron algo convulsionados. Muchos médicos mandaban a su madre a operación cesárea, no daban con su género, e incluso diagnosticaban hidrocefalia….En sus ecografías se veían dos vueltas del cordón en su cuello….En Espinar se ingresaba a un paro antiminero por varios días y coincidía con su semana 39 y 40, es decir que si había alguna emergencia no se podía salir del lugar….Es por ello que ambos decidimos probar con una Casa Materna. Navegamos en internet y dimos con un lugar maravilloso en el Valle Sagrado de los Incas….Una mujer alemana llamada Leonie nos acogió en su lodge….Llegamos y esperamos en una cabaña rústica con chimenea lejos de todo contacto urbano….Al noveno día nuestro hijo dio indicios de nacer y hacernos compañía, y es así que naturalmente con 4 Kg y casi 60 cm. La teoría que una clínica o un hospital son los únicos lugares donde dan las garantías para el neonato es ficción….Es un bebe sano y desde aquel momento no hace más que brindarnos mucha felicidad….Es el mejor regalo que me ha dado la vida.

Iris Rohde

Gemeinsam mit Leonie haben wir zwei Geburten erlebt: Zoe und Anouk sind beide im „Huacatay „ geboren!
Ich bin dankbar dass ich alle meine 4 Geburten (alle waren Hausgeburten, Simon und Noah in Deutschland) als
unvergleichbareErfahrungen in Erinnerung haben kann. Ich kann nicht behaupten, dass meine Kinder einfach nur
rausgerutscht sind , ganz ohne Schmerzen oder so – doch waehrnd derGeburten war ich in jedem Augenblick
dankbar, dass ich sein komnnte wo ich war und mit wem ich war. Eine Klinikgeburt war fuer mich nie eine
Alternative und vielleicht deshalb habe ich auch selbst in den schwierigsten Momenten nicht daran gezweifelt,
das richtige zu tun.In einem Moment des Glueks habe mir sogar vorgestellt dass ich so auch sterben moechte –
zusammen mit denen, die ich am meisten liebe und an dem Ort, wo ich mich am geborgensten fuehle und die
Vorstellung vom Tod verliert so seinen Horror!

Nie werde ich auch vergessen, als Simon eine Salmonellenvergiftung hatte, es ging ihm echt mies und er verlor
zusehnds an Gewicht und seine Augen waren tief eingefallen –ich war so dankbar ueber seine Heilung mit Leonies
Hilfe– ganz ohne Schulmedizin einzig und allein mit Wickeln, Einlaeufen und Kraeutertees und ihen nachher
Entgiftungen von Antibiotika etc. durchfuerhren zu muessen.

Dann war da auch noch Simóns chronische Sinusitis, bei der wie mit Leonies Hilfe denUrsachen auf die Spur
gekommen sind. Jede Krankeit hat eine Botschaft fuer uns und diese Botschaft kann eine Krankeit in eine Werkzeug
zur einem gesuenderen, bewussteren Leben machen. Leonie ist mit sSicherheit eine dieser Personen, die uns helfen
koennen, diese Botschaften zu verstehen.

Als Anekdote waere da auch noch Pios angebrochener Zeh zu erwaehnen, der nach einem gewagten Spung, quer
ueber ein Bett , um den 6 Wochen alten Anouk vor einem Strurz auf den Boden zu retten, ziemlich gruen und lila
aussah und um das Doppelte angeschwollen war:–Bereits nach zwei Tagen sah der Zeh ,wiedermal dank Leos Hilfe –
wieder richtig ansehlich aus.

Ich hatte selbsterverstaendlcih auch ein paarmal „das Vergnuegen“ , die andere Seite der Medaille, naemlich die
der klassischen Schulmedizin hier in Peru, kennenzulernen: Ein- zweimal als eines der Kinder krank war und Leonie
verreist war und ich mir doch nicht ganz zutraute alles selber in die Hand zu nehmen… Fuer mich ist es jedesmal
schockierend , wie selbst ein guter, angesehner Arzt keine Sekunde Zeit darauf verschwended, die Ursache einer
Krankheit auf die Spur zu kommen – warum reagiert der Koerper so, wie er reagiert? Die Logik ist immer dieselbe:
Mit allen moeglichen Mittel die Symptome bekaempfen und wenn sie erneut auftreten , die Dosis verstaerken. In
Momenten der Unsicherheit ist man leicht beeinflussbar mit Saetzen wie„ Du willst doch nocht etwa zulassen, dass
Dein Kind leidet?“

Danke Leonie, das ich mit Deiner Hilfe diese Unsicherheiten ueberwinde und ich leben kann, was ich aus tiefstem
Herzen fuehle und glaube –alleine ist es nicht immer einfach, gegen den Strom zu schwimmen.

Danke Leo, ohne Dich waere unser Leben hier im Valle Sagrado ohne Zweifel um vieles aermer. Danke fuer die
vielen gemeinsamen , immer positiven Erfahrungen, die ich und meine Familie mit Dir geteilt haben. Danke fuer den
riesengrossen„Luxus“ jemanden wie Dich in der Naehe zu haben!

In Freundschaft,

Deine Iris

Eva Becker

> ELISABETH IST DA!!
>
> Und sie kam am 12.09.2012 zu uns in einer so liebevollen und spirituellen Weise, wie ich es nie
> gedacht hätte, dass eine Geburt so sein könnte. Ich bin immer noch geflasht von dem Erlebnis, so
> als würde ich neben mir stehen und mir ein ganz und gar unwirkliches Märchen anschauen.
>
> Für mich war es 8 Schwangerschaftsmonate lang 100% klar, dass ich in einer Klinik in Cusco
> entbinden würde. Mein persönliches Ziel war es, die „wohlgemeinten“ Kaiserschnitt-Angebote
> abzulehnen, die mir bei jeder monatlichen Untersuchung gemacht wurden, und unser Mädchen
> auf jeden Fall natürlich zur Welt zu bringen. Klar, in einer Notfall-Situation hätte ich mich während
> der Geburt sicher mit einem Fingerschnips umstimmen lassen, aber ich wollte einen Kaiserschnitt
> unbedingt vermeiden und habe mich in meinen Träumen immer auf natürlichem Weg gebären
> sehen. Ein kurzer Smalltalk mit einem Bekannten war es, der alles veränderte: Er gab mir die
> Kontaktdaten von Leonie und meinte, dass sie eine einmalige Person sei und mich begeistern
> würde.
>
> Und so war es!! Mein Freund Roberto und ich besuchten Leonie nur einmal vor der Geburt,
> aber die Aura und wissende Ruhe, die von ihr ausging, begeisterte mich restlos. Ich kan nnicht
> beschreiben, was in mir vorging, aber nach diesem Treffen war für mich klar, dass eine Entbindung
> nur bei ihr in Frage kam. Eine Woche vor dem errechneten Geburtstermin setzten dann nachts
> vom 11. auf den 12.09. die Wehen ein. Weil es meine erste Schwangerschaft war, habe ich dieses
> diffuse Ziehen im Unterbauch zuerst gar nicht richtig deuten können und erst als die Schmerzen
> regelmässig abebbten und wiederkamen, klingelten meine Alarmglocken. Morgens um 7 Uhr
> waren die Schmerzen schon so stark, dass ich Roberto weckte, und ihm sagte, dass wir heute eine
> Familie werden. Das war morgens um 7 Uhr. Um halb 9 riefen wir Leonie an, dass meine Wehen
> begonnen hätten und wir uns im Taxi auf den Weg zu ihr machten. UNGLAUBLICH! Ich hatte
> die Frau erst einmal vorher in meinem Leben gesehen und jetzt vertraute ich ihr vorbehaltlos
> das Leben meines Babys und meins an statt wie geplant in die Klinik zu fahren, wo mich mein
> Gynäkologe empfangen hätte, den ich seit 9 Monaten jeden Monat besucht hatte.
>
> Leonie akzeptierte unsere Entscheidung, zu ihr kommen zu wollen und schenkte uns zum Glück
> ihre Zeit an diesem Tag. Ich weiss nicht, was ich sonst gemacht hätte… Um 12 Uhr kamen wir
> bei Leonie im „Casa Lucero“ an. Ich dachte wehengebeutelt, dass ich nicht mal mehr fähig
> sei, meinen kleinen Finger zu bewegen, geschweige denn aus dem Taxi zu steigen und mich
> auf den Beinen halten zu können! Aber Leonie umarmte mich und fasste mich am Arm – ihr
> eindringliches „Komm-mit-ich-kümmer-mich-um-dich“ Signal, das sie ohne Worte aussendete, lieβ
> bei mir all Dämme brechen und ich fiel ihr stöhnend und mit Tränen in den Augen in die Arme.
>
> Hatte ich zuvor noch Angst gehabt, dass etwas schief gehen könnte, war die nun wie weggeblasen,
> unglaublich, wie eine Person eine solche Aura von Sicherheit und Geborgenheit ausstraheln kann!!
> Ich weiss noch ganz schemenhaft, dass wir auf dem Weg ins Zimmer einmal Halt gemacht haben,
> als eine schlimme Wehe über mich kam, bei der ich mich um Leonies Hals hängte und sie mich wie
> ein Fels in der Brandung hielt. Ein Fels in der Brandung war sie dann auch während der Geburt,
>
> und ich schwöre, dass die Geburt in dem liebevoll eingerichteten Zimmer in Las Chullpas im Sitzen
> auf dem Geburtshocker eine wunderbare Erfahrung war, so wie es in einer Klinik nie hätte sein
> können! Klar war die Geburt mit Schmerzen verbunden, aber die Schmerzen waren positiv und
> produktiv – dank Leonie und ihrem festen Blick in meine Augen und ihr sanftes Lächeln.
>
> Ich fühlte mich so unglaublich sicher mit Roberto, der mich von hinten stützte, und Leonie vor
> mir, deren Worte wie Balsam wirkten, dass es mir fast leicht fiel, nochmal alle inneren Kräfte
> zu sammeln und ganz tief und intensiv nach „unten“ durch die Vagina auszuatmen. Leonie
> wusste genau, auf welche Art sie mich am besten unterstüzte, ohne dass wir darüber vorher
> jemals gesprochen hatten. Sie nervte nicht damit, wie ich zu atmen hätte, sondern bestärkte und
> beruhigte mich mit dunkler, sanfter Stimme nur, streute ab und zu ein Wort ein und atmete mit
> – echte Erleichterung und Beistand! Und sehr professionell behandelte sie meine Schamlippen
> mit Pflanzenbalsam und „entwickelte“ die Nabelschnur von Lieschens Hals, die sich zweifach
> darumgelegt hatte (was ich durch den gynäkologischen Ultraschall schon gewusst hatte, aber wie
> Leonie das alles handhabte, habe ich erst viel später durch Roberto erzählt bekommen). Ich hätte
> es mir nie träumen lassen, aber ich bin nicht gerissen und mein Perineum musste nicht genäht
> werden dank Leonies kundigen Händen!! Noch eines von 1000 kleinen Dingen, für die ich Leonie
> zutiefst dankbar bin, denn ich hatte zur Genüge Horrorgeschichten über das Nähen nach der
> Geburt und Dammrisse oder –schnitte gehört.
>
> Nach 2 heftigen, letzten Presswehen flutschte Elisabeth dann aus mir raus und Leonies Hände
> hieβen sie auf dieser Welt willkommen. Das unglaublichste: Unser neugeborenes Töchterchen hat
> nicht mal geweint – ein kurzes Wimmern und Grunzen und sonst nichts! Ein weiterer Beweis für
> die entspannte Athmosphäre im Raum und das sanfte „Hineintragen“ unserer Elisabeth in diese
> Welt.
>
> Leonie injizierte mir nach der Geburt Oxytocin und hatte wirklich alles unter Kontrolle. Nach
> einem Foto, dass Leonie von uns als frischgebackener Familie gemacht hatte (hätte sie es uns nicht
> angeboten, hätten wir das über die Euphorie, mit der wir unser Töchterchen anschmachteten,
> glatt vergessen!!), drückte Leonie Roberto dann eine Nabelschnur-Schere in die Hand und
> setzte 2 Klemmen. Auch eine Tatsache, die mich begeistert hat: Unser Töchterchen wurde nicht
> sofort industriemäβig abgenabelt, sondern Leonie hat uns die Zeit gegeben, die wir brauchten,
> um Lieschen erstmal emotional zu „begrüβen“ und die ersten Minuten zu genieβen. Erst,
> als die Nabelschnur nicht mehr pulsierte, leitete sie Roberto ruhig und sachlich an, wo er sie
> durchzutrennen hatte. Nach den nötigen Kontrollen (APGAR-Test, Test auf Reflexe, Herz- und
> Atemkontrolle, etc… ) wurde das kleine Würmchen dann warm verpackt und wir kuschelten uns
> ins Bett. Nach 20 Minuten kam Leonie mit einem toll angerichteten Teller zu mir und meinte, ich
> sei doch bestimmt hungrig und ich solle alles aufessen, das gebe mir Kraft zurück. Da bemerkte
> ich, dass ich wirklich einen Bärenhunger hatte und begann zu essen. In Tomaten, Knoblauch und
> Rosmarin angebratene Plazenta, einfach nur lecker!! Ich hätte nie gedacht, dass ich einmal einen
> Teil meiner Plazenta esse, die mein Baby 9 Monate lang versorgt und am Leben gehalten hat, aber
> es war einfach nur natürlich und fühlte sich richtig gut an.
>
> Vier Tage später, an einem Sonntag, dem 16.09.2012, taten wir dann zum ersten Mal einen Schritt
> aus unserer „Geburtshöhle“ an die frische Luft, an einem sonnigen, warmen Tag in Urubamba.
> Wir beerdigten unter Leonies Anleitung die Plazenta unter einem kleinen Membrillo-Bäumchen ,
> bevor wir uns dann auf den Heimweg nach Cusco machten. Auch ohne die Zeremonie wäre immer
> etwas von uns an diesem Ort zurückgeblieben, nach dieser einmaligen Lebenserfahrung. Aber die
> Zeremonie rundete die wunderschöne Geburt noch ab und machte wirklich alles perfekt! Danke
> Leonie!

Isabel Luna

Parto Illary

El 20 de enero del 2010, a la 1 y media nació mi hija Illary. Amanecer en el rio llego sorpresivamente y casi sin dolor, faltando tres semanas para su fecha. El plan era dar a luz en Pisac, pero mi partera estaba en lima tomando un vuelo a cuzco y yo ya estaba con casi 5 cm de dilatación. Di a luz en el hotel de Fernando, mi pareja. Yo esperaba recibirla en la tierra, pero ella parece q tenía otros planes.

Todo salió muy bien, solo fueron tres horas de contracciones fuertes y ver nacer a illary fue lo más hermoso y menos doloroso del mundo. El parto en si fue muy bueno, pero mi útero se quedó sin la capacidad d contraerse de nuevo y no pude sacar la placenta. Pasaron 45 minutos hasta que llego Leoni. En ese tiempo yo había perdido más d un litro de sangre, inmediatamente me inyecto occitocina para detener la hemorragia, la placenta no salía y empecé a perder el pulso, fue entonces cuando entendí que un parto es vida y muerte al mismo tiempo. Me echaron en una cama y trataron de ayudarme a expulsar la placenta, pero ya yo solo veía mandalas y colores y las personas empezaron a desvanecerse lentamente. Recordé mi primera toma de ayahuasca y me di cuenta que me estaba muriendo. La situación fue bastante crítica, con toda la sangre perdida y mi útero sin contraer todo se volvió una emergencia. Luego nos dimos cuenta que si Leoni no llegaba probablemente yo estaría muerta. Leoni tomo control de la situación, lo demás me lo han contado. Corrieron por más inyecciones y ella llamo a Veny, una ginecóloga que trabaja con ella. Veny al ver toda la sangre y la gravedad del asunto tuvo miedo y no quería intervenir. Leoni no permitió que me muevan a ningún lugar, ya que en el camino podía morir, Veny no tuvo otra opción que extraer la placenta manualmente y del resto se encargó Leoni. Detuvo la hemorragia y me trajo a este mundo nuevamente. Yo estaba inconsciente y abrí los ojos casi de noche. Estuve con suero y tome mi placenta cruda y licuada, luego ya la pude comer frita y sazonada. Aun en mi inconciencia recuerdo el sabor fuerte y amargo de la sangre, pero eso fue lo que me salvo la vida. Verla de nuevo a mi bebe fue maravilloso. Gracias Leo.

Parto Ananda

El 7 de Diciembre del 2012 nació mi hija Ananda. Parto natural en casa, Leo nos dio la oportunidad de atendernos en casa y fue realmente maravilloso. Yo ya había tenido la experiencia de un parto en casa pero ella llego después y lo único que pudo hacer fue ayudarnos ya que se convirtió en una emergencia. Esta vez fue todo distinto. Ella llegó cuando las contracciones empezaban ponerse fuertes, tomo posesión de la sala y la convirtió en una sala de partos en menos de 10 minutos. Llena de plantas, homeopatía, medicinas, oxígeno y muchas cosas más que no recuerdo bien. La experiencia fue maravillosa. Gracias a ella y a mi pareja las contracciones fueron bien respiradas y aunque el dolor siempre es intenso, me sentí en control todo el tiempo. Me hizo un baño de plantas que hizo que termine de dilatar y en dos horas estaba naciendo mi hija. A afortunadamente no me desgarre y como su hermana, fueron partos muy buenos y rápidos. Debido a que en mi anterior parto tuve retención de placenta, ella me puso dos inyecciones de occitocina inmediatamente. Yo estaba realmente nerviosa pero confiada que esta vez sería diferente. Logramos sacar en casi

una hora la mitad de la placenta. Esta vez no perdí sangre y mi útero se contrajo, pero la placenta estaba pegada. Leo calculo que si en 20 minutos no la expulsaba, había que sacarla manualmente. Llamo a Veny porque sus manos eran más pequeñas, Leo que mide casi 1,80 tiene las manos muy grandes y podía romper el canal de parto y causarme mucho dolor. Llego Veny un poco asustada ya que la vez anterior yo estaba muy mal. Vio que la situación estaba controlada y la retiro, dolió mucho pero el parto finalmente termino. Sé que soy un caso rarísimo, solo el 2% de mujeres retienen la placenta en sus partos, y casi nunca se repite el mismo cuadro. Sin embargo mi caso es una prueba de que la medicina natural y los partos en casa no implican más riesgo que una clínica, si se da una emergencia y la partera está realmente preparada no hay de que asustarse. Doy gracias porque nadie me corto, nadie me dijo que tenía que ser cesárea por mi fuente se había fisurado 4 días antes, porque nadie me rasuro y me echo en una camilla mientras que tenía contracciones. Y sobre todo le doy gracias a Leoni por darme la oportunidad de reconciliarme con mi cuerpo y mi feminidad. Perdí el miedo a morir, y me enseño que parir es la cosa más hermosa del mundo!